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Seis lecciones de Blue Horizons: Lo que Santiago nos enseñó sobre el futuro de la economía azul

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(actualizado a partir de la publicación original del 11 de marzo de 2026)

Los oradores se paran en el escenario en el Evento Blue Horizons

Seis lecciones de Blue Horizons: Lo que Santiago nos enseñó sobre el futuro de la economía azul. El mundo necesita más proteína saludable, y necesita producirla con menor impacto. El océano ofrece una gran oportunidad y podría producir hasta seis veces más alimentos si se gestiona de forma responsable. Blue Horizons se construyó en torno a una sola pregunta: ¿cómo liberamos este potencial?

El 15 de abril, la Global Salmon Initiative (GSI) reunió a ministros, líderes de la industria, ONG, científicos y representantes de comunidades en Santiago de Chile para el encuentro mundial Blue Horizons: Océano y Prosperidad. Este fue el segundo evento de la serie global de GSI, tras “Resilient Food Futures”, celebrado en Oslo en junio de 2025.

Nuestro objetivo para Santiago fue claro: llevar la conversación más allá de la ambición oceánica hacia rutas prácticas y medibles que conviertan la economía azul en una fuente de prosperidad compartida – para los ecosistemas, las economías y las comunidades.

Lo que se desarrolló a lo largo del día fue exactamente el tipo de diálogo intersectorial por lo cual GSI fue fundada para fomentar: diferentes perspectivas, desacuerdos a veces incómodos, pero un deseo común de hacer avanzar al sector.

Mira el video de los mejores momentos de GSI al interior del evento.

¿Por qué Chile?

Chile es el lugar donde muchas de las oportunidades y tensiones de la industria del salmón se manifiestan de forma concentrada. Actualmente es la segunda región productora de salmón a nivel mundial, después de Noruega; además, el salmón de cultivo constituye el segundo producto de exportación del país y un importante motor económico para el sur de Chile, particularmente en las regiones de Los Lagos y Aysén. Tras las recientes elecciones, existe ahora un renovado impulso político genuino – que abarca al gobierno, la industria y la sociedad civil – en torno a la forma de modernizar el sector de manera responsable. Más allá de la industria, Chile es también líder en la gestión y conservación de los océanos, al proteger más del 30% de sus aguas costeras. Como caso de estudio real sobre cómo se construye una economía azul mediante un diálogo auténtico entre el gobierno, la industria, la ciencia y las comunidades costeras, lo que suceda a continuación en Chile generará un efecto dominó en las economías azules de todo el mundo.

A continuación, presentamos seis conclusiones clave del evento, las cuales refuerzan un claro sentido de optimismo respecto al rumbo que tomará el sector en el futuro.

1. La protección de los océanos y el crecimiento económico son aliados, no opuestos.

Blue Horizons abrió con una clase magistral a cargo de José María Figueres Olsen, expresidente de Costa Rica, cuyas décadas de labor – que abarcan desde el liderazgo político hasta la defensa del medioambiente – marcaron la pauta en la sala.

  • El océano produce más de la mitad del oxígeno que respiramos.
  • Más de tres mil millones de personas dependen de él como fuente principal de proteínas.
  • Sustenta el comercio mundial, la regulación climática y la biodiversidad.

Figueres señaló que el mundo aún está definiendo qué significa realmente la economía azul, y que esta definición lo determinará todo. Si acertamos, el océano se convertirá en una fuente de prosperidad compartida en un mundo que necesita más proteínas, dietas más saludables y una menor huella medioambiental. Si nos equivocamos, desperdiciaremos una de las mayores oportunidades de nuestra generación. Las regiones que avanzan son aquellas que ya conciben el crecimiento y la sostenibilidad no como elementos contrapuestos, sino que, tal como destacó Figueres, reconocen que “sin sostenibilidad, no hay crecimiento”.

“El cultivo de salmón representa algo más grande: la capacidad de una industria para alinear la productividad con la sostenibilidad. En ese sentido, no es solo un producto; es un pilar de los sistemas alimentarios del futuro. Y, en resumen: si hacemos bien la acuicultura, no solo alimentamos al mundo, sino que ayudamos a estabilizarlo”.

José María Figueres Olsen, expresidente de Costa Rica.

2. El salmón es un activo estratégico, no una materia prima

En un mundo que avanza hacia los 10.000 millones de habitantes, quienes requieren más proteínas, dietas más saludables y una menor huella de carbono, el salmón de cultivo se sitúa en la intersección entre la producción de alimentos resiliente al clima, la prosperidad regional y la demanda mundial de proteínas. Si se le trata como un activo estratégico, en consonancia con los 6.550 millones de dólares que aporta a Chile cada año, y si se le dota de las políticas públicas, la ciencia y las inversiones que merece, puede convertirse en la plataforma de la economía del futuro, y no ser meramente una línea de productos.

Reforzando este punto, el exsenador y representante del Congreso del Futuro, Guido Girardi, destacó que Chile necesita una nueva visión de país para la acuicultura, en la que el salmón y las algas constituyan la solución a los problemas alimentarios.

No obstante, la industria tiene trabajo por delante para lograr ser percibida de este modo. La presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, señaló que el sector debe redoblar sus esfuerzos para comunicar sus contribuciones y su compromiso con el progreso. Asimismo, resaltó que el sector está comenzando a colaborar más estrechamente con otros ámbitos, tales como el turismo, la agricultura y la gastronomía, con el fin de ampliar sus oportunidades y estrechar sus vínculos con la sociedad en su conjunto.

“La acuicultura en nuestro país es un pilar económico. Es la principal fuente de ingresos para el sur de Chile”.

Daniel Mas, ministro de Economía y Minería de Chile.

3. La barrera no es técnica, es política

Si hubo un punto de consenso en todos los paneles, fue este: la salmonicultura, y la economía azul en un sentido más amplio, cuentan con la ciencia, los datos y el conocimiento tecnológico necesarios para evolucionar. Lo que falta es la claridad regulatoria acorde a ello.

La lentitud en la tramitación de permisos y la incertidumbre normativa fueron señaladas reiteradamente como los mayores frenos para un crecimiento responsable. La respuesta a la que los panelistas volvían una y otra vez no era la desregulación, sino una regulación buena y eficaz, construida de manera colectiva junto con la industria, el ámbito académico y las comunidades. Normas y directrices que eleven los estándares, generen claridad y se ganen la confianza a largo plazo de inversores, reguladores y del público en general por igual.

“No necesitamos menos regulación; necesitamos una buena regulación. Los mercados funcionan mejor con reglas claras”.

José María Figueres Olsen, expresidente de Costa Rica.  

“Ya tenemos consenso técnico. El verdadero obstáculo es político”.

José Ramón Valente, exministro de Economía. 

“Una buena gobernanza requiere un entendimiento común entre la industria, los reguladores, las comunidades y el público acerca de cuáles son los riesgos y cuán probables o graves resultan ser; dado que la regulación a menudo se basa en el riesgo percibido (y no únicamente en el riesgo medido), la evidencia técnica debe comunicarse de manera efectiva tanto al público como a los reguladores”.

Henrik Hareide, Aqknowledge AS

4. La sostenibilidad es el motor del crecimiento económico

Uno de los cambios más alentadores observados a lo largo de la jornada fue la forma en que se planteó el concepto de sostenibilidad: no como un costo, una carga regulatoria o un mero ejercicio de imagen de marca, sino como el verdadero motor de valor económico. Patricio Melero, presidente de SalmonChile, fue directo al afirmar que “la transparencia, particularmente en lo que respecta a la sostenibilidad, constituye hoy un requisito fundamental, y no un simple elemento deseable”.

A través del Informe de Sostenibilidad anual de GSI, la industria ha comprobado de manera directa cómo las métricas públicas y medibles, sobre temas clave como los ingredientes de los alimentos para peces, la salud de los peces y la gestión de los ecosistemas, generan una confianza que permite movilizar capital, formular mejores políticas y ayudar a los consumidores a tomar decisiones informadas. Profundizando en este tema, Joao Campari, de WWF Internacional, reconoció que todos los sectores productores de alimentos generan un impacto; por consiguiente, el enfoque debe centrarse en la protección de los ecosistemas y en la mejora continua para lograr producir más con un menor impacto. La acuicultura posee un potencial significativo, pero la interrogante es: ¿cómo podemos liberar dicho potencial? ¿La respuesta? Sesiones como esta. Fomentando las conexiones entre las partes interesadas que tienen en sus manos la clave para forjar un futuro más sostenible.

“La acuicultura tiene un enorme potencial para contribuir a un futuro más resiliente; sin embargo, liberar ese potencial exige que derribemos los silos, compartamos conocimientos y forjemos alianzas efectivas a lo largo de toda la cadena de valor y entre las distintas partes interesadas: el sector empresarial, los responsables políticos, la comunidad científica y la sociedad civil”.

Sophie Ryan, CEO de la Global Salmon Initiative.

“La sostenibilidad debe formar parte del negocio central. Necesitamos inspirar nuevos desarrollos y necesitamos escalar las soluciones que ya existen; lo cual requerirá el trabajo de todos”.

Margarita Ducci, Pacto Global de la ONU Chile

5. La inclusión comunitaria es innegociable para una economía próspera

Algunos de los momentos más estimulantes de la jornada surgieron de las voces de las comunidades costeras, y el mensaje fue de esperanza y posibilidades. Zoila Bustamante, en representación de la comunidad pesquera artesanal de Chile a través de CONAPACH, planteó un argumento que merece ser incorporado en toda estrategia de economía azul: la economía azul alcanza su mayor fortaleza cuando trabaja de la mano con todos aquellos que dependen de ella. Las industrias que invierten en una integración comunitaria genuina no solo generan buena voluntad, sino que aseguran la confianza y las alianzas a largo plazo que sustentan un éxito duradero.

En un ámbito más local, Rodrigo Wainraihgt, alcalde de Puerto Montt, nos presentó el “Plan Salmón Chile 2050”: una visión para el sur de Chile que concibe la acuicultura sostenible como un motor de prosperidad regional. Dicho plan contempla mejores condiciones para las más de 80.000 personas que la industria ya emplea; una zonificación de áreas marinas aptas basada en criterios científicos; y marcos normativos modernizados, como la Ley Lafkenche, que garantizan a las comunidades costeras una voz auténtica en la forma en que la industria se desarrolla junto a ellas. Cimentado sobre marcos modernos, el Plan Salmón Chile 2050 muestra que la oportunidad es clara: diseñar estrategias de economía azul que vinculen explícitamente el crecimiento industrial con el desarrollo regional, la creación de empleo y un beneficio tangible para la comunidad. Los habitantes que conviven con las salmoneras no deben ser meros espectadores del desarrollo de sus regiones, sino actores activos y partícipes del futuro del sector.

"No lograremos una economía azul si no estamos de acuerdo: una industria no puede desplazar a otra."

Zoila Bustamante, Conpach

6. La innovación es clave, pero solo si va acompañada de rendición de cuentas

La sesión de clausura de Blue Horizons se centró en el rumbo que tomará la economía azul a partir de ahora. El futuro es apasionante: gestión acuícola asistida por IA, sistemas de cultivo multitróficos, el uso de algas como fuente de proteínas y secuestrador de carbono, y marcos más precisos para la medición del desempeño. La tecnología necesaria para desbloquear la siguiente fase de crecimiento responsable está cada vez más cerca y a nuestro alcance.

No obstante, y este fue un tema recurrente entre los distintos presentadores, la innovación sin rendición de cuentas no logrará generar la confianza, el capital ni el respaldo político que el sector necesita. La industria debe estar dispuesta a afrontar realidades incómodas, mejorar la transparencia en torno a su desempeño medioambiental y comunicar su historia con mayor claridad tanto al público general como a los actores políticos, quienes a menudo carecen de una visión completa de la situación. La incertidumbre, tal como señaló directamente uno de los presentadores, ahuyenta la inversión; sin embrago, la claridad y la ambición, combinadas, pueden desbloquearla.

“Necesitamos rendición de cuentas y la madurez para escuchar verdades que pueden ser incómodas”.

Gonzalo Muñoz, Campeón de la COP de la ONU sobre el Cambio Climático.

“Cuando hay incertidumbre, no hay inversión, y no hay crecimiento”.

Patricio Melero, presidente de SalmonChile.

¿Qué es lo que se viene ¿ ¿Y por qué somos optimistas?

A lo largo de las sesiones del día, escuchamos a ministros, científicos, agricultores, alcaldes y colegas de la industria, quienes llegaron a una misma conclusión partiendo de puntos de vista muy diferentes: la sostenibilidad y el crecimiento no son prioridades contrapuestas. Cuando se lleva a cabo de manera responsable, la acuicultura constituye una de las vías más claras para alimentar a una población en crecimiento con proteínas saludables, respaldar los medios de vida de las comunidades costeras y, al mismo tiempo, aliviar la presión sobre la tierra y el clima.

La conclusión perdurable del encuentro mundial Blue Horizons trasciende con creces los 6.000 kilómetros de costa de Chile. Las respuestas existen, y las conversaciones ya están en marcha. Trabajando juntos, podemos comenzar a construir algo que no solo funcione, sino que trabaje para todos.

Esta es la misión por la cual GSI se creó para hacer realidad. Tras los diálogos en Santiago, lo que quedó claro es que el futuro de nuestra economía oceánica no es algo que simplemente heredaremos, sino algo que elegimos y, lo que es aún más importante, que nosotros mismos creamos. Nos mantenemos optimistas de que, unidos, podremos dar forma a una economía azul que genere prosperidad tanto para las personas como para el planeta. Únase a nosotros en nuestra travesía, síganos en LinkedIn y suscríbase a nuestro boletín informativo aquí.